miércoles, 1 de abril de 2009

Puerta entreabierta

Existen muchos momentos en la vida en los que achantarse o rendirse ante el conformismo, ante la adversidad, es la vía más fácil, más sencilla. Pero ello nunca conlleva más que una vana satisfacción, un autoconvencimiento de que ha sido la mejor opción, que el riesgo no merece la pena.

Aún así, siempre queda un resquicio, una mancha que no se puede limpiar, que por mucho que se frote, permanecerá. No irá acompañada de una pregunta que comienza por un "¿Y si...?", no. Conlleva una sensación.

Nos gusta luchar por lo que es complicado, dificil, imposible, sobre todo si sabemos que merece la pena, aunque luego no salga bien, porque no vamos con expectativas, ya que, ¿para qué nos sirven? ¿En qué nos ayudan? En nada, son vanas, sólo provocan dudas. Todo viene por si sólo, no podemos forzarlo, porque no será; no podemos imponerlo, porque es un engaño.

Si confiamos, aunque sea en un mínimo, en que no es una pérdida de tiempo, ¿para qué rendirse? ¿Por qué no luchar? ¿Por las consecuencias? ¿Por qué pueden ser negativas? ¿Podemos asegurarlo? No, en absoluto.

El principal punto, como en toda acción que realizamos, es la confianza en uno mismo. Sin ello, no lograremos nada, no seremos mas que meros espectadores de una pantomima. Eso si conlleva perder el tiempo. Además, nuestra confianza no sólo nos será transmitida hacia nosotros, sino que también al objeto o sujeto al que la dirigimos.

Nos negariamos a nosotros mismos si desaprovechamos cualquier resquicio, cualquier cosa que sabemos que podemos conseguir en mayor o menor medida. No es un reto, es una elección. No tiene nada que ver con la valentía o la cobardía. Va más asociado a dejarse llevar. El tiempo determina, no hay una fecha final; si algo tiene que ocurrir, ocurrirá; pero sino formamos parte activa de ello, sino ponemos todo nuestro ser, nuestra voluntad, nuestra confianza (que no implica seguridad, ya que nada es seguro), lo mejor sería que agacharamos la cabeza, cerraramos la puerta y engañarnos a nosotros mismos con que ha sido la mejor elección.

Nuestra confianza en nosotros mismos es un vendaval que arrasa con todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario