Últimamente se dice, bueno, se ha dicho casi siempre, que tiendo al pesimismo. Se me ha repetido hasta la saciedad que tengo que ser más optimista, que debo pensar más positivamente, que todo tiene su porque y que, al final, siempre se saca algo bueno de las experiencias que vamos viviendo.La verdad es que no creo que sea tan pesimista como se me pinta, pero en cierta manera si lo soy. Desde hace años me encuentro ante situaciones que se escapan a mi control, absolutamente. Me acabo dejando llevar por mis propios impulsos para acabarme pegando el batacazo, es lo que normalmente ocurre. Creo que soy tan visceral en esos momentos por el ansia que tengo, pero también hay que tener estomago para tragarme, ya que muchas veces me daría de ostias cuando veo mis reacciones o cuando me callo otras tantas.
Creo que por ello tiendo a pensar que lo que se me presenta no acabará bien, aunque me entrego en demasia, pero no se le puede hacer nada. Me he percatado que tengo una serie de corazonadas que siempre se acaban cumpliendo. Me noto que estoy cerca del clavo ardiendo y me acabaré quemando.
Quizás si no pensará así, dejara fluir más las cosas sin plantearme de buenas a primeras que la impresión es que saldrá mal, quizás, sólo quizás, saldría bien. En dicha situación me encuentro ahora, totalmente despistado, sin saber exactamente por donde tirar ni que querer, pero sin plantearme que puede pasar. Lo que tenga que venir, vendrá.
El mundo no me ningunea a mi, yo lo ninguneo a él. Hay tantas personas que me han demostrado tan poco por las que he dado tanto y hay otras tantas que me han demostrado tanto y no las he correspondido, que pienso que tal vez he estado un tanto equivocado frente a mis acciones. De todos modos, lo repetiré hasta la saciedad, no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Ha salido de mi, soy así, he cambiado en cierta medida, y me gusta el conjunto.
Se por quienes daría el brazo a torcer, se por quienes no daría nada; quienes merecen mi tiempo completo, partido o ni un apice de él; quien me aportará algo y quien no... El juego ha seguido teniéndome de protagonista en las manos de marionetistas, pero he ido cortando las cuerdas y rebelándome a todo aquello que me afecta. La indiferencia, el pasotismo y el egoísmo, en su justa medida todo, son mis nuevas armas contra el pesimismo.
Soy más optimista porque sé lo que valgo y se perfectamente que quienes valoran el conjunto se cuentan con los dedos de una mano. Don't worry, be happy.

No hay comentarios:
Publicar un comentario