"Vendo cuerpo sin alma, el corazón roto y la inteligencia agotada..."Esto serían las rebajas que ofertamos cuando hemos tenido un desencuentro en aquello que hemos buscado. El amor, que se ha intentado definir de tantas formas, no tiene explicación objetiva ni consensuada con la que este todo el mundo de acuerdo, pero es el sentimiento que más nos afecta, puede hacer que nos movamos, que renazcamos, como que caigamos a un abismo, a un pozo, de muy díficil salida.
¿Qué podría significar para mi? Ni idea. ¿Lazo? ¿Unión? ¿Compartir todo con alguien?... No, eso es un hecho que se ve al realizarlo pero, ¿cómo explicar un sentimiento? ¿Por qué emperrarse en intentar explicar algo que es tan voluble, tan cambiante, que gira tanto y tanto y tanto que es diferente en cada ocasión?
Las palabras se nos quedan cortas, nos cohiben ante estas situaciones. Ello explica claramente que un acto siempre sea más relevante que decir algo, aunque el hecho de decir puede ser una acción en si misma que tenga sus consecuencias.
Ante el amor no hay que ser racional, no hay que pensar, hay que actuar, hay que moverse, puesto que con quieres estar tiene que quererte con virtudes y defectos, todos y cada uno de ellos... y no es amor si no hay compenetración. Cada persona es un mundo, cada una nos hará sentir un tipo de sentimiento diferente, es tan volatil que desaparece con chasquear los dedos... estaremos girando constantemente a su son ya que es lo que más deseamos. Esta podría ser mi intento de definición, parca, corta, escueta y sin profundidad, ya que es imposible sacarla.
Nunca nos arrepintamos de buscar aquellos besos, caricias, abrazos, el sensual contacto, la sonrisa dichosa o el brillo de los ojos... es lo que deseamos y lo más bonitos y sincero, ya no sólo con el resto, sino con nosotros, es exponerlo tal cual es. El desconcierto y la duda son los peores consejeros en estos temas, cerrémosles la puerta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario