Cada día tenemos un estado de ánimo, o cada cierto tiempo. Por mucho que queramos los seres humanos no somos constantes, cualquier cosa que nos afecte en lo más mínimo nos cambia el caracter, la actitud, la forma de ver las cosas...Ello se demuestra mucho con lo que escuchamos. No determina exactamente como somos, en absoluto. Nuestros gustos musicales muestran una parte de nuestro ser, una canción que nos encante no será porque si: la letra, la voz, el ritmo, los instrumentos, el estilo... cualquiera de estos elementos pueden determinar mucho pero, ¿qué es para nosotros la música?
Se ha convertido en parte esencial de nuestra vida y aquel que diga que la música no le dice nada, esta mintiendo. Nos resulta claramente extraño entrar a un local, estar en un bar, ir a una tienda o estar en casa sin escuchar nada o, por lo menos, tener una melodía en la cabeza. Es como el sonido de la vida, de nuestra vida, de como la sentimos, de como la percibimos.
Una canción nos puede alegrar la cara tras un hecho que nos haya dejado trastornados o tristes; puede hacernos rememorar épocas pasadas felices o no, un momento, una sensación, un estado de ánimo... Es un poder inconsciente, nos invade y nos mueve.
No hemos de denostarla, debemos de cuidarla, de abrazar este bien tan preciado para nuestros oidos, y no sólo para ellos. La clásica me sirve para el estudio, el pop/rock español o extranjero son mi alegría, el violín y el piano son una extensión de mis sensaciones, la guitarra es mi yo rebelde... y un sinfín de casos más que me llenan. Podría enumerar distintas situaciones hasta saciarme.
La música es el sonido de nuestra vida, de nosotros mismos. Sigamosla abrazando para que nunca desaparezca y siempre nos acompañe de la mano, como buena compañera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario