
Anoche, otra de esas en las que no duermo (si, sufro de un síndrome que todos tenemos: insomnio por dejarse cosas para última hora), estuve hablando sobre algunos temas, y surgió algo que no me había planteado y me llamó la atención: las frases hechas.
Todo vino a raiz de decir no le veas tres pies al gato y me planteo que ¿por qué pies? ¿No son patas? ¿Y por qué 3 y no 2, 4 o 5? Realmente intrigante. La respuesta, tras mirar por Internet (yo no mire, no debo de echarme flores) fue un tanto ambigua, pues decía que en verdad eran 2 patas, porque gato tiene dos sílabas y que se decía pies por ser dos y asemejarse eso al hombre, y que en verdad no es un gato, sino un bolso... o algo así, tampoco hay que fiarse de mi, era bastante tarde. Curioso cuanto menos.
Todo eso ha llevado a plantearme: ¿de dónde vienen todas esas frases hechas, refranes y demás? ¿Utilizamos el verdadero significado de cada una o lo hemos adecuado a nuestros gustos? Quizás muchas de estas frases no tenían ninguna intención en su día, fueron dichas al aire y luego se las doto de un valor. Son tan absurdas en su contexto, tan alocadas, las decimos de una manera tan libre y tan despreocupada que ya no nos importa que significaron o dejaron de significar. Con esto no les insto a que piensen sobre las frases hechas, no, cada uno pensará sobre lo que quiera, pero si que puedan aprovechar a, si les surge una oportunidad como está, no desaprovecharla por lo que pueda pensar el de al lado. Siempre aprenderemos algo y pasaremos un buen rato devanándonos la cabeza sobre dicho tema.

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