La distancia hace el olvido. Que frase más dura y más verdadera. Es una realidad. ¿Pero por qué ocurre? Sólo hay una palabra: interés. No ese interés sobre que dará o deja de dar esa persona, sino el interés por mantener el contacto, por no perder a alguien querido.Los amigos se cuentan con la palma de una mano, a veces no necesitas ni la palma. Las demostraciones de "si, claro que seremos amigos para siempre" o "te escribiré o diré algo siempre que pueda" se quedan ahí. No tener a alguien cerca, con contacto, pese a las múltiples redes sociales que hoy Internet nos otorga (veáse Messenger, Tuenti, Facebook...), hace que esa persona pierda interés para ti. Si, sabes que esta ahí, pero no sabes cuando la volverás a ver, por lo cual es una miga del camino de migajas de pan que va siendo la vida.
Esta última frase no se aplica a todos. Seguramente todos hemos querido desaparecer alguna vez para averiguar a quien le importamos realmente, pero nos podemos llevar más de una sorpresa. El más seguro puede ser el que no responda y aquel que no nos importaba demasiado nos puede dar una sorpresa. Mero y puro interés, mero y puro cariño hacia quien se va, porque no es solamente acto de uno, el interés siempre debe ser mutuo. Y no me refiero a escribir semanalmente, a saber del otro semanalmente, ni nada por el estilo, pero hay que cuidar que esa persona no se olvide de nosotros igual que nos demuestra que de nosotros no se olvida.
El contacto con una cierta cercanía impide que nos distanciemos, pero el no tenerlo determina mucho. Lo triste de aquellos que experimenten esto es que se llevarán más de una sorpresa, y esa sorpresa nunca será agradable del todo, puesto que nos habremos llevado una de cal y otra de arena. Cuidemos de quienes valen la pena para nosotros y no devaluemos a nadie, pues ese alguien puede ser quien realmente merezca la pena. Los engaños por "ceguera" son muy frecuentes, pero tenemos suerte de, si somos observadores, saber quienes seguirán ahí y quienes no.











