En la vida experimentamos un montón de tipos de subidones diferentes, pero sólo hay dos clases en verdad: los inducidos por agentes externos a nosotros y los que no los necesitan. Obviamente, estos últimos son los más fuertes, los más constantes, los que más perduran y los tenemos que cuidar.Admito que soy una persona muy pasional porque me dejo llevar enseguida por mis impulsos y mis creencias, que luego, al razonarlo, pues no me siento bien del todo por todo, pero ha sido mi decisión y por ello no me arrepiento. Este se podría decir que es uno de los puntos que tengo un tanto en contra mía, que lo acepto, e incluso me ha llegado a gustar bastante, pero no es mi mejor punto ni de lejos.
Esto ha venido a cuento por la cuestión de la autoestima. Yo no he sido una persona que hasta hace relativamente poco tiempo he tenido una buena concepción de mi mismo, creo que ni me quería conocer, que no me importaba mucho. Craso error.
No me han tocado otras narices que aprender quien soy, como soy y que demonios hago aquí o dejo de hacer. A medida que me veo, me gusto más, no sé, es una sensación extraña, muy rara, quizás me pase esto porque antes no lo había experimentado, pero me abrazo a mi mismo sin ningún pudor y me enorgullezco de ello. Quien no lo vea así, pues bueno, es otro punto de vista.
También he de agradecer que no habría llegado al punto en el que estoy en mi vida sin la ayuda de x personas que han estado ahí, que realmente no han hecho mucho, porque poco podían hacer, ya que el que se tiene que conocer y percatar de las cosas es el sujeto en sí. De todos modos, una de ellas me ha agradecido recientemente una cosa, me ha alegrado mucho, y me parece de recibo agradecerle también a ella. Sobretodo por una cosa: no todo el mundo está dispuesto a estar ahí para intentar comprenderte y, más que eso, para escucharte.
Se menosprecia mucho lo que es escuchar y no debería de ser así. Sobretodo, he de agradecerte una cosa, que fueras capaz de introducirte en la coraza, verme y darme una colleja, y no asustarte ni echarte atrás. Parte de lo que soy también te lo debo.
Por todo ello, sigamos adelante, con la vista bien alta, volando por el cielo de algodón mientrás pisamos el suelo, pues no debemos separarnos nunca de la presente realidad.
Gracias también a ti

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